El domingo pasado (7 de octubre de 2012) Venezuela vivió las elecciones presidenciales más importantes en la historia del país. Inicialmente eran 7 candidatos pero siempre fueron 2 los favoritos. Se debía elegir entre el cambio o la rutina.
El cambio, el cambio. El cambio nos invitaba al progreso, a un futuro lleno de educación, trabajo, rescatar los valores pero por encima de todo eso nos ofrecía tener SEGURIDAD. Esa seguridad que tanto nos hace falta en este país.
La otra opción era seguir viviendo en la mediocridad, rodeados de insultos por pensar diferente, por querer tener un lugar mejor para vivir. Sí, llenos de insultos y amenazas constantes a los medios de comunicación por querer mostrar la realidad de lo que sucede en el país, por no callar, por no arrodillarse ante ellos.
A esas personas que eligieron y decidieron seguir en la misma dirección les digo que la inseguridad no ve clase social, color de piel, religión ni partido político. A esos más de 8 millones de venezolanos no quiero que piensen que no respeto su decisión porque sí lo hago pero, si de algo soy creyente es de que no valoran sus vidas ni la de sus familiares.
Lo que será aguante para muchos, porque lo que se viene es un sin fin de insultos, burlas y demás serán, para otros serán días de pretender que todo el país está bien pero sabemos perfectamente que no es así. De igual manera lo que se quiere es que no haya discordia entre todos nosotros, independientemente a quién se prefiera como batuta del país. En fin, se vienen otros 6 años de aguante en este hermoso pero mal gobernado lugar llamado Venezuela.
Felicidad para todos.
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